Vueltas a la realidad
Es un secreto a voces: Ibiza tiene algo especial. Muchos consideran la isla como un lugar en el que reina la libertad. Fiestas a todas horas de la mano de los mejores Dj’s del mundo, jóvenes en busca de diversión, sol, playas impresionantes, lugares tranquilos y opción a desconectarse por completo del resto del mundo. Un mundo al que resulta muy duro regresar. Suelo calificar el regreso de Ibiza de “regreso al mundo real”.
Las “vueltas a casa” me suelen costar mucho. Volver a casa significa volver a obedecer a las reglas de la rutina, regresar al control horario, al trabajo, a la aburrida familiaridad de un hogar, a cierta sumisión… y a reflexiones que pueden llevar a conclusiones deprimentes. Volver de vacaciones significa volver a su “vida normal”, a lo que uno ha decidido (o podido) hacer con su existencia, volver a si mismo, al fin y al cabo.
Ahí está el problema: si la vuelta es tan dura, algo no va bien. ¿Como aceptar que tu vida cotidiana no te satisface tanto como cuatro días de fiesta pasados en un lugar al que no perteneces? ¿Porqué aceptar sumisiones? ¿Quién decide de lo que debo hacer con mis horas, con mis días, con mi vida?
Cuando me vienen todas esas reflexiones y miro a mi alrededor, nada suele animarme. Veo un mundo apagado, resignado, triste y bastante desilusionado. Veo un mundo que necesita irse, huir (mentalmente o fisicamente) de ‘vacaciones’ de vez en cuando para soportarlo todo. Veo a gente que se ha resignado. Afortunadamente, amigos cercanos, mi madre, gente que pueblan mi vida cotidiana siempre terminan levantándome el ánimo.
De repente, una conversación, un abrazo, un momento determinado te devuelven la sonrisa. De repente, un movimiento pacífico te demuestra que no todo el mundo se ha cegado. De repente, miles de personas deciden volver a tomar las calles y gritar su espanto. De repente, vuelves a pasear con los indignados.
Mientras tanto…
Estoy viviendo uno de los mejores veranos de mi vida. Mucho trabajo, playa, terrazas, amigos y family. Por eso no se me está viendo nada por aquí. Para compensar mi ausencia prolongada, ahí van dos enlaces a blogs de StreetStyle en los que he triunfado con una falda muy especial para mi. El valor emocional que se le puede dar a un objeto o una prenda es tremendo. Formo parte de la gente que acumula objetos sin sentido ni uso alguno, solo por lo que significan o me recuerdan. La falda que llevo aquí está hecha por una persona increíblemente importante en mi vida: mi abuela. Fifi es la persona que más me consiente, me aguanta, me apoya, escucha y la que más paciencia tiene conmigo. El amor incondicional que me tiene y me da forma parte de las cosas que me hacen seguir adelante cuando estoy mal. Por muy exagerado que parezca, llevar puesta esa falda rosa me da seguridad y paz. Y todo hay que decirlo: el arte que tiene mi abuela para coser es demencial.
Agradecimientos a Hola.com y Glamour.es
Nobody knows…
Puede que mi opinión no sea del todo neutral, influenciada por un sentimiento de cariño evidente hacia el diseñador. Es lo que tienen la amistad, los años… y las ideas preconcebidas. En este caso, yo SABIA que me iba a gustar, sabía que iba a funcionar y ahora sé que Pelayo Díaz va a arrasar. Conocido como Blogger / Celebrity, el autor de Katelovesme acaba de presentar su primera colección y mi primera reacción no ha sido otra que pedirle que pusiera mi nombre entre los que poblarán, sin lugar a duda, su lista de espera. He intentado ser imparcial, agarrar mi ‘ojo’ crítico y juzgar cada pieza con frialdad…pero vuelvo a la misma conclusión: me encanta…y no me importa que mi juicio se vea ‘manchado’ por el aprecio que les tengo al creador y su persona. Y es que al final la moda es eso: discursos y medios de expresión, modos de ver la vida. Y a mi me gusta la forma que tiene de vivirla y de verla Pelayo.
“La historia se basa en una ama de casa de los 50, que esta muy enamorada de su prometido, un militar que se va a la guerra. El militar se enamora de una enfermera y ya nunca mas regresa a su prometida. Ella se vuelve un poco loca, y corta minuciosamente los uniformes que él dejó atrás. Los cose a su propia ropa, sus delantales, sus vestidos de noche… Para formar de una manera artificial ese matrimonio que tanto deseaba ella.” – Pelayo.
Lagerfeld reinterpreta el estilo Boyfriend…
Así era Coco Chanel y así se define el estilo parisino: chic, “je ne sais quoi” y un toque casi imperceptible de masculinidad. La nueva colección de bolsos Chanel Boy, disponibles en las tiendas de la maison a partir del próximo mes de septiembre, presenta unos bolsos cuyas líneas puras reinventan la Boyish attitude que caracterizaba a Mademoiselle Chanel y el espiritu de la casa. “Chanel transformó prendas de hombres en vestidos femeninos, tenía esa actitud, inspirada por el amor de su vida, Boy Capel. Por eso estos bolsos se llaman así: Boy Chanel.”
Maravilloso mayo
De repente, todo vuelve a tener sentido. Dicen que las buenas noticias siempre vienen juntas, al igual que las malas. No sé si será verdad…o si simplemente la vida es lo que tu quieres que sea, dependiendo de como la quieras mirar. Este mes de mayo está siendo increíblemente bueno para mi. He vuelto a tener ganas de todo. Trabajo, amistades, relaciones y mi vida cotidiana han cambiado de color. He vuelto a creer en muchas cosas. Lo sucedido actualmente en España, la fuerza que está tomando todo el movimiento 15M, la mini ciudad instalada en la Puerta del Sol me han devuelto cierta confianza en el ser humano, en este país y en mi decisión de instalarme en España, allá por el año 2006.
Hace algunos meses, dudaba de todo: orientación laboral, amistades, sociedad en general. Pero todo ha dado un giro de 180º en cuestión de días, horas, segundos…Vuelvo a ser yo, a ver que mi vida tal vez se esté acercando a la idea que siempre me he hecho de ella… Y me alegra ver que no soy la única en tener ese sentimiento. Yes, we camp.
Routine
“Si es que al final necesitamos estar sometidos a cierta rutina para poder avanzar”. Tal fue la conclusión sacada durante una conversación de mediodía mantenida con mis compis de trabajo la semana pasada. Y tal es la conclusión a la que he llegado yo misma tras darle vueltas y vueltas a mis temas personales. Empezando por este blog. Llevo meses queriendo actualizarlo y años queriendo ser regular y cuidarlo…en vano. Me sobran las ganas pero el impulso y la dedicación me fallan.
Es curioso. No soy una persona vaga. Creo que necesito obligaciones y pautas en muchas ocasiones. No es que me gusten ni que me seduzca la rutina. Simplemente pienso que son necesarias. Lo que más me cuesta es “ponerme a ello”. Ponerme a escribir, levantarme de la cama y salir a la calle un domingo a pasear, auto obligarme a ponerme en pie y arrancar. La peor época de mi vida ha sido mi año de paro. Días sin rumbo, en los que resulta muy cómodo quedarse totalmente inmovilizado. Días en los que las horas pasan tremendamente despacio, noches en vela y falta de cansancio. Los fines de semana y ratos libres no tienen el mismo sabor cuando la semana no viene cargada de trabajo y madrugones. Las vacaciones no son vacaciones cuando no tienen punto final. Ahora he vuelto al trabajo, al fin tengo un puesto de redactora, con sus horarios, su cansancio, sus momentos buenos pero también sus momentos malos. He vuelto a no tener tiempo para mi y llevo unas semanas difíciles y fines de semana “vegetativos” en los que solo me apetece ver tele, charlar con amigos y “pijamear”. Fines de semana con sabor a tranquilidad que se disfrutan por un principal motivo: al día siguiente te toca madrugar.
Un mes y 13 días…
Comenzar a trabajar en una revista. Dejar otros trabajos. Rechazar uno muy importante. Solucionar cosas. Ir a París. Disfrutarlo mucho. Enterarse del despido de Galliano. ¿Tisci para Dior? Volver a descansar los fines de semana. Tener ganas de playa. Buscar inspiración. Probar panaderias por Montmartre. Adorar McQueen, Wang, Ackerman. Odiar gente insoportable. Hacer amigos encantadores. Sentirse privilegiada, asistiendo a eventos exclusivos…y seguir buscando. Eso he hecho durante un mes….y 13 días.
Too busy…
Merveilleux MANOUSH…
Para el próximo verano, Manoush nos propone una mujer “princesita de Bollywood”, vestida de estampados orientales, detalles dorados y cortes y colores que dibujan una nueva Pocahontas, con aires naïf y toques bohemios. Siempre me han gustado los vestidos de princesita y los colores vivos, por lo que me he enamorado literalmente de todos y cada uno de los modelitos de esta colección. Por eso he querido compartir algunos de ellos hoy en mi blog, para soñar un poco con días soleados, mientras la temperatura de la calle roza los cero grados…
El gran orador
2010 fue el año en el que me enamoré literalmente de la grandeza de Jean Paul Gaultier. El documental Le jour d’avant, de Loïc Prigent, me hacia descubrir un genio del tejido, los cortes, la provocación, pero también un hombre increíblemente interesante e inteligente, consciente de la importancia del arte en nuestra vida cotidiana y de su necesidad personal de recurrir a él para sobrevivir.
A la pregunta “¿Por qué creas moda?”, el diseñador contestaba “Creo que la moda es mi único modo de expresión. Siempre me ha apasionado, desde pequeño. Creo que la moda me ha permitido dialogar con las personas. Tal vez sea porque siempre he sido una persona muy secreta, reservada. Si no creara moda, no tendría un contacto tan sencillo con las personas. Por eso creo que la moda es una cosa vital para mí.”
Pues bien, creo que en su propuesta de alta costura primavera-verano 2011, el diseñador ha hablado, alto, claramente y de una forma…espectacular. Mensaje recibido, Jean Paul.










































































