Where is my mind?

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Dos meses sin escribir. Sigo igual que siempre: creo que nunca conseguiré la regularidad narrativa que siempre prometo. Últimamente, me ha faltado el tiempo, pero también las fuerzas. Trabajar en la redacción de una revista es maravilloso, pero requiere dedicación y quita ganas de escribir más aún al terminar la jornada. Tengo mucho que contar…y no sé por dónde comenzar.

Con mi amiga Mariem, en Madrid. Ignorando las distancias.

Acabo de regresar de París. Necesitaba ese viaje. Vivir entre dos países, dos ciudades, provoca una indecisión constante y comparaciones reiteradas: nunca sabes con cúal quedarte. Inquietud añadida a mi carácter y su crónica insatisfacción.Qué decir de París… La echo de menos. Echo de menos el chic que se respira por la calle, la oferta cultural, los paseos por el Sena, sus panaderías y sus sesiones de cine de las 10 de la mañana. Echo de menos todo lo que detestaba cúando vivía allí. Hasta el olor del metro me parece ahora agradable.

La semana pasada, visité el Musée des arts décoratifs y su expo de Hussein Chalayan. Más que recomendada. El genio de algunas personas y la imaginación desbordante del diseñador, su forma de expresión me dejaron alucinada.

Tuve la suerte de poder asistir al desfile de Loewe, por segunda vez, y me encantó la propuesta de la firma.

Muero por un vestido de cuero y no dudaré en hacerme con prendas con estampado de lagartijas el verano que viene.

La foto del millión: Anna Dello Russo y Carine Roitfeld le sonrien a mi cámara.

Volví a estar con mis amigas de toda la vida, visité Disneyland París por enísima vez, cumplí 26 años y me di cuenta de una cosa: esté dónde esté, hay cosas que nunca cambian, cosas que hacen que uno sea quién sea y que hay que vigilar, cuidar y mantener, aúnque sea en la distancia.


Es un secreto a voces: Ibiza tiene algo especial. Muchos consideran la isla como un lugar en el que reina la libertad. Fiestas a todas horas de la mano de los mejores Dj’s del mundo, jóvenes en busca de diversión, sol, playas impresionantes, lugares tranquilos y opción a desconectarse por completo del resto del mundo. Un mundo al que resulta muy duro regresar. Suelo calificar el regreso de Ibiza de “regreso al mundo real”.

 

 

Las “vueltas a casa” me suelen costar mucho. Volver a casa significa volver a obedecer a las reglas de la rutina, regresar al control horario, al trabajo, a la aburrida familiaridad de un hogar, a cierta sumisión… y a reflexiones que pueden llevar a conclusiones deprimentes. Volver de vacaciones significa volver a su “vida normal”, a lo que uno ha decidido (o podido) hacer con su existencia, volver a si mismo, al fin y al cabo.

 

Ahí está el problema: si la vuelta es tan dura, algo no va bien. ¿Como aceptar que tu vida cotidiana no te satisface tanto como cuatro días de fiesta pasados en un lugar al que no perteneces? ¿Porqué aceptar sumisiones? ¿Quién decide de lo que debo hacer con mis horas, con mis días, con mi vida?

Cuando me vienen todas esas reflexiones y miro a mi alrededor, nada suele animarme. Veo un mundo apagado, resignado, triste y bastante desilusionado. Veo un mundo que necesita irse, huir (mentalmente o fisicamente) de ‘vacaciones’ de vez en cuando para soportarlo todo. Veo a gente que se ha resignado. Afortunadamente, amigos cercanos, mi madre, gente que pueblan mi vida cotidiana siempre terminan levantándome el ánimo.

De repente, una conversación, un abrazo, un momento determinado te devuelven la sonrisa. De repente, un movimiento pacífico te demuestra que no todo el mundo se ha cegado. De repente, miles de personas deciden volver a tomar las calles y gritar su espanto. De repente, vuelves a pasear con los indignados.

 

 


Satisfacción. Felicidad. Realización. Tres palabras que definen las mayores metas de mi vida, causando a su vez las peores angustias, indecisiones, inseguridades y frustraciones de la misma. Estoy bastante perdida últimamente. No sé muy bien dónde estoy ni hacia dónde quiero realmente ir.

Tengo miedo. Miedo al paso del tiempo y su impresionante velocidad, miedo a no avanzar, miedo a no estar en el sitio correcto y miedo a esa idea de que nunca tendré un verdadero hogar. Echo de menos París, pero no creo que quiera realmente dejar Madrid. Ser de distintas ciudades a la vez es lo que tiene: acabas no perteneciendo a ninguna….y a siempre querer estar en otro lado.


Echo de menos la ilusión que tenía cuando entraba por la puerta de la redacción de Glamour.com y todo lo que viví allí. Echo de menos muchas cosas del pasado últimamente, pero siempre trato de recordar una cosa: el pasado engaña mucho, muchas veces. Tiene un sabor muy dulce y los colores de los buenos recuerdos, convenciéndonos de que lo malo se desvanece con el paso del tiempo. Como dicen, “siempre queda lo bueno”. Y tal vez sea esa la mejor medicina de las mentes torturadas y eternamente insatisfechas: cambiar lo malo por lo bueno y conjugarlo a todos los tiempos.


La Navidad ya ha pasado y con ella la visita fallida del famoso Père Noel. El arbol de mi casa se quedó sin regalos esta vez. He pensado que tal vez haya sido por falta de carta escrita y digitalizada (es que Santa esta echo todo un geek), así que aquí va mi lista dirigida a los Reyes magos. Y es que dicen que  la esperanza es lo último que se pierde…

Bolso Sophie, de Marc by Marc Jacobs

Volver a tumbarme en la arena de alguna playa Tailandesa

Una buena sorbetera, para saciar mis monos diarios de helado de yogur

Olvidarme del calentamiento global y las frías temperaturas con unas buenas Uggs

Tomarme un Chai Tea Latte en Chinatown, New York

 


Todos sabemos el aspecto que tiene el mes de agosto español: ciudades vacías, playas repletas de sombrillas, luchas desesperadas contra el calor a base de granizados, helados y melenas mojadas…y lentitud, mucha lentitud. Fiel a mi misma, he decidido tratar de ir a contracorriente, y estoy empleando la última parte del verano para seguir aprendiendo…y disfrutar como una enana. Sigo con mi beca, y cada día supera el anterior. Al fin ha vuelto lo que tanto me faltaba: la sensación de ser yo, de hacer lo que me gusta, sonriendo…y con ganas. He aprendido a prescindir de ciertas personas, y he descubierto que sigue habiendo gente agradable e interesante. Como siempre, mi familia me sigue arropando, sigo disfrutando del sol con una revista en la mano, y espero con ansias el final del mes de septiembre, para dirigirme hacia París a asistir al evento del que llevo tiempo soñando…Pronto daré más pistas, y volveré a cuidar este espacio. Eso sí, esperemos a que pase el verano.


Vacaciones. Playa. Falta de obligaciones. Sol. Tranquilidad. Comida rica a todas horas…Todo suele empezar así cuando me tomo unos días de descanso. La noción de tiempo vuelve a cobrar sentido. En vez de desaparecer, las horas pasan. El verano permite tirarse horas en un estado de semi inconsciencia delante de la televisión, en la cama, o tumbado en la arena y dándole al shuffle de su iphone, recordando canciones olvidadas por culpa del ajetreo cotidiano y de la falta de tiempo libre.

Mi pasatiempos favorito en esa estación del año es descansar en la orilla del mar, con una revista en una mano y un granizado en la otra. La revista, que sea de moda. El granizado, de yogur. Me gusta no hacer nada por compromiso, sino seguir mis propias apetencias… Pero también éstas tienen su limite. Soy una persona muy activa, tal vez en exceso. No soporto la lentitud demasiado tiempo. Necesito actividad (física pero sobre todo cerebral) de forma continua. ¿Un ejemplo? Hoy es domingo, sólo son las 8h30 de la mañana, y aquí estoy, dándole a las teclas de mi ordenador… Y es que una firma de ropa francesa se ha puesto en contacto conmigo para anunciarme su llegada a Madrid muy pronto. Y tenia que contarlo. Me apetecía. Así que ahí va una pequeña entrevista al director creativo de The Kooples, copiada casi tal cual…porque trabajar un domingo por ganas sí, pero con moderación también.

ENTREVISTA A Alexandre Elicha:

Hellofosi- Descríbanos el espíritu de su marca en pocas palabras. Como definiría usted The Kooples?

A.E- Hemos creado una marca con un aspecto bastante atemporal, y sobre todo chic y trash a la vez: básicos readaptados, cortes ceñidos, botones de oficiales militares con los colores de nuestra marca…Siempre hemos tenido ese toque inglés y rock. Todos los patrones de las prendas con mangas (abrigos, trajes, chaquetas) han sido realizadas en Savile Row, mítica calle de sastrería inglesa, en Norton & Son, Londres, con el propósito y las ganas de hacer piezas cada vez más cortas y mangas cada vez más ajustadas.

Hellofosi – ¿Como ha nacido la marca?

A.E- De la gana de crear una firma para parejas chic y desenfadas. Las mujeres siempre han sabido jugar con su estilo. Lo que ha cambiado es que ahora, los hombres también quieren hacer lo mismo, y empiezan a ver la moda como una forma de reflejar su propia personalidad. Por eso nos pareció innovador el hecho de pensar la vestimenta como un conjunto entero (desde los zapatos hasta la blazer) para hombres y mujeres. Queremos que las parejas se sientan atraídas por el hecho de irse juntas de compras, y siempre intentamos invitar a las mujeres que visitan nuestras tiendas a que se atreván a darse una vuelta por la sección de caballero, cosa que ya hacen en casa, cuándo se meten en el armario de su pareja.

Hellofosi- ¿Cuales son sus prendas estrellas? ¿Las que mejor se venden?

A.E- El perfecto y las blazer, tanto para hombre como para mujer. Cuidamos mucho el corte de nuestras prendas, para conseguir lineas muy finas, que hagan siluetas largas y estrechas.

Hellofosi- Madrid ha sido la ciudad elegida para el lanzamiento de su marca fuera de las fronteras francesas. ¿Porque haber elegido España? ¿Y porque Madrid?

A.E- Madrid es una ciudad que se mueve bastante en cuanto a moda, tal vez la próxima parada sea Barcelona. También tenemos prevista una inauguración de tienda en Londres.

A la venta en el Corte Inglés de Serrano, a partir del 30 de Julio 2010.


La “auto evaluación” siempre me ha costado muchísimo. Me resulta muy difícil juzgarme a mi misma, verme a mi misma. Sé sacar mis defectos a la luz con bastante acierto (creo yo), pero en cuanto a mis cualidades, la cosa cambia radicalmente. Siempre ha sido así, siempre he sido muy exigente conmigo misma, y siempre me paro a analizar mis defectos y meteduras de pata.

Actualmente, estoy aprendiendo muchas cosas y viviendo un momento muy importante para mi. Intento hacer las cosas lo mejor posible, y creo que por fin he encontrado un trocito de mi camino. Al menos creo saber lo que quiero, y ya es mucho. Tal vez empieza a verme a mi misma con mayor claridad…Al final, la vida posiblemente se resuma a eso: encontrar el espejo adecuado.


No sabes lo que vales…y cuando lo sepas será demasiado tarde” – Maria José Salvarrey (mi madre)



Definitivamente, el tiempo forma parte de las cosas más importantes de nuestras vidas. Vivimos en función de el, observándole sin poder controlarlo ni pararlo. Siempre corre igual, de la misma forma, pero no siempre parece ir a la misma velocidad. Sometidos a el, hemos aprendido a organizarlo, asignándole unidades de medidas, para así intentar aprovecharlo, o malgastarlo. A veces, parece que nos falta. Otras, no sabemos muy bien que hacer con el.

Últimamente, no veo pasar el tiempo, y lo prefiero. Formo parte de las personas que necesitan rellenar cada segundo del día con cualquier actividad para sentirse bien. Prefiero el cansancio al aburrimiento, pero también necesito un poco de paz, momentos de tranquilidad, que me permitan observar un poco el tiempo, verlo pasar, saborearlo un poquito, como cada domingo…


De niña, siempre he sido FAN de algo (o sobre todo de ALGUIEN). Nunca he sido dada a medias tintas (y hoy en dia tampoco). O me APASIONA algo (o alguien), o “ni fu ni fa”. Como dice un amigo de mi padre ” A la nena, cuando y da, dai fuerte!”. Y es verdad. Recordando “viejos tiempos”,  puedo dividir mi infancia/adolescencia o pre adolescencia por pasiones. Primero hubo Macauley Culkin y su problema con los aviones. Mi primer GRAN amor. Luego aparecieron los Backstreet Boys (mi prima vivía por Brian y yo llorába por Nick). Pero entonces conocí a Travolta, su atuendo de cuero ,esos andares y su chulería al son de Grease. Nuestra historia duró bastante, dejandole paso a Mulder y a Expediente X. Más tarde, recuerdo horas de espera en las colas de los conciertos de Eminem ,con el que creo que se acabarón las relaciones platonícas, desmesuradas y bastante ridículas, dejando paso a cierta madurez, pero manteniendo esa aptitud a sentir admiración por ciertas personas totalmente desconocidas, a través de sus obras (pienso en Tarantino, Allen, Galliano, Meryl Streep y tantíssima gente…) y esa tendencia a enamorarme con demasiada fuerza cuando lo hago de verdad, con personas REALES.

Pero entre tanta locura, nunca olvidaré mi mayor pasión (y la de muchíssimas niñas de mi edad). Miles de niñas histerícas gritaban su nombre a la primera de cambio, los cines reventaban de chicas viendole morir en un mar helado, las paredes de los cuartos de todas las 15 añeras estaban tapadas por su imagen, hasta se le llamaba por su apodo: LEO. Di Caprio era esa carita de niño/niña tan angelical, que nos volvía locas a todos con su “If you jump I jump”.Pero Leo es muchissimo más. Han pasado ya muchos años desde Titanic, y ( al igual que yo), Leonardo ha envejecido. Pero sigue siendo ese actorazo de “Gilbert Grape”. Por eso sigo viendo y esperando sus películas, y nunca me decepcionan sus actuaciones. Todo el mundo tiene una especie de “actor fetiche” o favorito. Pues eso, mi actor favorito es Leo.


Pues si, se ha terminado el “verano”. Vuelve Septiembre. Los que se han podido ir vuelven a casa. Madrid se volvera a llenar de coches y de trajes y corbatas. La arena de las playas se volvera a destapar, desapareceran muchas toallas y las sombras redondas de una multitud de sombrillas de colores dejaran de ocupar la costa española. Septiembre siempre me ha parecido deprimente…y es que el verano siempre me ha gustado: playa, chiringuitos, calor, mini faldas y chanclas, LITROS de helado…y DESCONEXION. Sobre todo desconexion. Este año ha sido diferente. Estoy al paro, no tengo realmente fecha precisa y obligatoria de regreso, ni rutina a la que regresar…pero el verano me ha permitido desconectar, y pensar…pensar MUCHO y sin parar. He estado fuera de mi casa todo el mes, vageando por las playas y saneandome un poquito el cuerpo y la mente (hasta me he cortado el pelo!)…y parece que volvere a Madrid con ganas. Justamente ahi esta una de las demas funciones del verano, sobre todo si se pasa fuera de casa: la observacion que permite la distancia. Creo que, cuando uno se despega de su casa, de su rutina, de su vida, ejerce una especie de cambio de roles: pasa de ser actor a espectador, observador. O al menos eso es lo que resiento yo. Por eso pienso que Septiembre es un mes muy significativo, simplemente por ser sinonimo de regreso. Ahi es cuando uno sabe hasta que punto su vida le satisface: midiendo las ganas que tiene de regresar…Sorprendentemente, como he dicho, tengo ganas de regresar…pero creo que regresare algo cambiada por el verano, ese tiempo tan corto pero tan largo a la vez que nos permite descansar…y, en mi caso, observar y evaluar…

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Et ouais, “l’été” a pris fin. Le mois de Septembre est arrivé. Ceux qui ont pu s’échapper ont du rentrer. Madrid recommence a grouiller de voiture et de gens en smocking et cravate. Le sable chaud des plages s’est dénudé, les serviettes et les ombres ovales des millers de parasols qui le couvraient ont cessé d’occuper la côte espagnole. Le mois de September m’a toujours semblé ultra déprimant, car l’été m’a vraiment toujours reboosté: plage, chaleur, glaces, tongs et mini jupes, LITRES de glaces…et DECONNEXION. Surtout deconnexion. Cette année a été différente. Je suis encore et toujours au chômage et n’ai pas réellement de date précise et obligatoire de retour, ni de routine vers laquelle “rentrer”…mais l’été m’a tout de même permis de deconnecter et de penser… de penser énormément et sans arrêt. J’ai passé l’intégralité de mon mois d’Aout a vagabonder sur les plages et a prendre soin de moi ( coupe de cheveux inclue)…et j’ai l’impression d’être contente de retrouver Madrid. Justement, voilà pour moi l’une des autres fonctions de l’été, surtout si on a la chance de le passer “dehors”, “ailleurs” : cette observation que permet la distance. Il me semble que, lorsque l’on se “sépare” de sa maison, de sa routine, de sa vie, une sorte de changement de rôles s’opère: on passe du statut d’acteur à celui de spectateur, d’observateur. C’est pourquoi je pense que le mois de Septembre est un mois extrêmement significatif, simplement parce qu’il est synonyme de la notion de “retour”. Septembre est le moment de savoir jusqu’à quel point notre vie nous satisfait: en mesurant l’envie que l’on a de rentrer…Bizarrement, comme je le disais, j’ai envie de rentrer…mais je rentrerais différente, changée par l’été, ce temps si court mais si long à la fois qui nous permet de nous reposer…et, dans mon cas, d’observer et d’évaluer…



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