Amor- odio. Definitivamente, esa es la relación que mantengo con Paris. Y es que Paris es glamour, chic, belleza en estado puro, cultura, diversidad…Cuando digo Paris pienso baguettes, mis amigos, nostalgia, “crepes au nutella” y “pain au chocolat”, reencuentros, Montmartre, Saint Germain des Prés, le coffee Parisien…pero tambien pienso frio, distancia, seriedad, precios excesivos, enclaustramiento, dinero, exclusividad… Necesito ir a Paris, pero siempre disfruto volver a Madrid.

Aunque, si os digo la verdad, esta vez, mi visita tuvo un sabor un tanto distinto…y muchissimo más glamuroso y excitante, por dos principales motivos: mi reencuentro con un amigo al que he descubierto un poquito más (cosa que me ha encantado)… y mi primer desfile de la fashion week.

Pelayo forma parte de esas personas a las que siempre recuerdo con mucho cariño y que me “amigan de nuevo con la humanidad”. Una persona diferente, fiel a sus propios principios e ideas, cariñosa, divertida, y, desde luego, muy interesante…y generosa. Gracias a el, Paris me enamoró de nuevo. Redescubrí lo que era visitar Paris: pasear por sus calles, tomar un cafe en una terraza de la “rue du faubourg Saint honoré”, comer en el coffee Parisien, vagear por la place vendôme y por mi antiguo barrio…Redescubrí todo eso, pero, sobre todo, DESCUBRí lo que era asistir a un desfile de la semana de la moda Parisina, teniendo acceso a backstage, y contando con el privilegio de saludar al diseñador!!!!

Si, mi bautizo se hizo con el desfile de Giambattista Valli. Le conocia unicamente de oidas, y he de decir que algunas de sus propuestas (muy sexuales, acording to Pelayo) eran alucinantes…Pieles, tejidos ligeros, con caida, mucho juego de volumenes y algo de malla fueron las claves de su colección…Una colección que, seguramente, nunva olvidaré, al igual que nunca olvidaré mi amor por Paris, por mucho que nos odiemos muchas veces…